José CALERO JORDÁ (26/08/1901, Cartagena). Hijo de Pascual y Caridad. La familia residía en la calle Honda de Cartagena. José estudió en el Instituto General y Técnico de Cartagena[1]. Según el censo municipal de 1923 vivía en el domicilio familiar, en la calle Capitán Briones, tenía 23 años y era abogado. Al parecer, poco tiempo después se casó con Dolores Pardo Martínez.

Esta es la historia de una mutación ideológica radical; la de un hombre que tiene sus inicios en la extrema derecha de Cartagena y acaba militando, o colaborando, con el Partido Comunista en Francia durante la ocupación alemana y en años posteriores. Teniendo en cuenta la complejidad del caso, y el cambio de trayectoria en poco tiempo, no se puede descartar que alguno de los episodios citados se refiera a otra persona con la que coinciden nombre, apellidos y otras circunstancias.
José Calero Jordá, natural y residente en Cartagena, era a principio de los años treinta un reconocido abogado de esta ciudad. Era profesor de derecho[2], en la Universidad de Murcia, y militante de organizaciones y asociaciones católicas extremistas. Poco tiempo después de la proclamación de la Segunda República, el 19 de diciembre de 1931, fue uno de los fundadores de Acción Nacional, partido radical conservador, defensor de los valores tradiciones: familia, religión, patria, orden y propiedad privada[3]. Durante los siguientes años, hasta 1934, siguió representando a este partido en mítines y conferencias[4]. En 1932 asumió la dirección del diario Eco de Cartagena, cargo que aun ocupaba en 1933.



Fuente: La Verdad, 04/01/1931, p. 4, La Verdad, 30/12/1931, p. 2; Cartagena Nueva, 02/02/1933, p. 1
A partir de 1934 debió dar un cambio significativo en su vida. Su rastro desaparece de la vida pública cartagenera y la prensa no lo vuelve a citar, aunque mantuvo la actividad política hasta finales de ese año[5]. Algo más extraño aún: la esposa denunció su desaparición en diciembre de ese mismo año[6].
La siguiente información sitúa a José en Barcelona. En 1936 fue reclamado por la justicia, por una estafa. En esta fecha residía en Barcelona, en la calle Viladonat. Debía presentarse en el Juzgado de instrucción el plazo de 10 para ingresar en prisión, de no hacerlo sería declarado en rebeldía.

Sin embargo, el rastro de José vuelve a aparecer una vez iniciada la Guerra Civil. En abril de 1938 fue nombrado capitán de Infantería[7] y unos meses después estaba integrado en la 178 Brigada Mixta, formada en Cataluña el 30 de abril de ese año. En diciembre, tras recuperarse de una herida se reincorporó al servicio[8]. Durante ese periodo fue registrado como afiliado al Sindicato de Enseñanza y Profesiones Liberales, Vocal de los Tribunales Militares y capitán de campaña.


Fuente: https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/show/12343534; https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/show/11429814
Acabada la Guerra Civil se exilió a Francia con el resto de militares del ejército republicano. No hay registros de su entrada en este país, pero es muy probable que fuera internado en los campos de Pirineos Orientales, donde lo volvemos a encontrar en 1940.
Ese año trabajaba en el Hospital Saint-Louis de Perpignan. Antiguo hospital convertido después de la Primera Guerra Mundial en centro para nómadas de distintas zonas. En 1939 fue habilitado para atender a la ingente cantidad de heridos y enfermos procedentes de España. Era uno de los centros sanitarios de referencias para los internados en los campos de Saint Cyprien, Argeles-sur-Mer y Barcarès[9]. Una parte muy importante del personal que lo atendía era español. Procedían de los campos de internamiento y fueron contratados porque cobraban mucho menos, o trabajaban sin cobrar, con lo que abarataban costes[10].
La siguiente información nos invita a pensar que en 1944 seguía residiendo en Perpignan y, probablemente, trabajando en el hospital. Este es el contexto que lo relaciona con la Resistencia francesa y con Guerrilleros Españoles. Sebastián Agudo cita a José Calero, abogado, como uno de los integrantes del Comité Departamental de la UNE de Pirineos Orientales junto a Rubio (PCE), Cornellá (CNT)[11], José Ferrat (Izquierda Republicana de Cataluña), Lorente (PSOE) y Lizalde[12]. El autor no especifica a qué organización representaba, pero se puede deducir que en esos momentos ya militaba en el Partido Comunista. Tampoco sabemos cuál fue su compromiso con la Resistencia, pero su presencia en el citado comité indica que formaba parte ella.
Su rastro desaparece durante la siguiente década para reaparecer en 1950, cuando una nueva oleada de rechazo a los comunistas se impuso en Francia. Antiguos combatientes de la Resistencia y viejos militantes que se habían jugado la vida por defender este país se convirtieron, de nuevo, en sospechosos y peligrosos. Era el inicio de la Operación Boléro-Paprika[13]. Se trata de una vasta operación policial contra los comunistas en Francia, dentro del contexto de la Guerra Fría y el brutal anticomunismo impuesto en Occidente. Esta operación se cebó especialmente con los comunistas españoles[14], considerados, otra vez, “indeseables” peligrosos para la seguridad nacional debido a su relación con Rusia. El gobierno francés elaboró una extensa lista de españoles que fueron perseguidos, detenidos y deportados a otros países o confinados en departamentos alejados de su lugar de residencia, con prohibición de desplazarse fuera de ellos. Eran los mismos hombres y mujeres que cinco años atrás fueron aclamados como héroes de la Resistencia, combatientes por la libertad y que lucharon junto a los franceses contra la ocupación alemana.
Uno de los afectados fue José Calero, sobre él pesaba una orden de detención pendiente de notificar, quizá fue uno de los afortunados que, tras ser avisado a tiempo, pudo escapar de la redada.

Poco tiempo después, en 1957, el BOE publicaba una nota en la que era reconocido oficialmente como fallecido, después de que su esposa solicitara este trámite. A José se le dio por desaparecido en diciembre de 1934.

No hay información posterior.
[1] https://archivogeneral.carm.es/archivoGeneral/arg.detalle_documento?idDetalle=8536310#
[2] Cartagena Nueva, 30/09/1931, p. 2
[3] Franco Fernández, F.J.: “Cartagena durante el bienio social-azañista: Cambios, reformas y conflicto político”, Cuadernos Republicanos, n.º 92, 2016, pp. 9-44
[4] La Verdad, 01/09/1934, p. 7
[5] Las Provincias: diario de Valencia, 05/09/1934, https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1000317277&posicion=12&presentacion=pagina
[6] La Verdad, 15/6/1957, p. 6
[7] Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional, 16/04/1938, nº 91
[8] Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional, 02/12/1938, nº 316
[9] Mirón González, R.: Asistencia y condiciones sociosanitarias de los exiliados españoles en el sur de Francia, 1936-1945, Tesis Doctoral, Universidad de Almería, 2016, p. 110
[10] Mirón González, R.: opus cit. P. 117
[11] Enrique Cornella Carlos, Agrupación Cenetista de Union Nacional (ACUN), https://www.elsaltodiario.com/ni-cautivos-ni-desarmados/censo-de-anarquistas-en-la-resistencia-francesa-y-redes-de-evasion.-2a-parte
[12] Sánchez Cervelló, J. y Agudo Blanco, S. (Dir.): Las Brigadas Internacionales: nuevas perspectivas en la historia de la Guerra Civil y del exilio, Publicacions de la Universitat Rovira i Virgili, Tarragona, 2015, p. 307.
[13] Jordi Guixé Corominas: L’Europa de Franco: l’esquerra antifranquista i la “caça de bruixes a l’inici de la guerra freda. França 1943-1951, Publicaciones de la Abadía de Monserrat, Barcelona, 2002.
[14] https://www.ladepeche.fr/2020/12/04/operation-bolero-paprika-quand-la-france-expulsait-ses-resistants-espagnols-9238511.php