Francisco MORCILLO QUIJADA (24/12/1906, Cieza). Hijo de Antonio y Pascuala. Vivía en la calle Cantón, nº 12. Su primer trabajo, siendo muy joven, fue en su pueblo natal. Después se empleó como fogonero en el ferrocarril, en la línea Madrid-Cartagena. Francisco era militante del Partido Comunista. Cuando se produjo el Golpe de Estado de 1936 se encontraba en Madrid. Inmediatamente se puso al servicio de la República y se presentó voluntario al 5º Regimiento de Lister. En 1938 luchó en la batalla del Ebro, junto a Modesto. En el frente conoció al poeta Miguel Hernández, responsable de su posterior afición a los libros, la literatura y la poesía.

En 1939, al finalizar la Guerra Civil, partió hacia el exilio junto al derrotado ejército republicano. Francisco fue internado en el campo de Barcarès y, según los datos biográficos publicados, participó en la reorganización del Partido dentro del campo. El 20 de abril de 1939 desde Barcarès se dirigió a la Embajada de México en Francia para solicitar, junto a tres compañeros, refugio en este país. En la carta enviada explica que les era imposible regresar a España debido a los recientes acontecimientos. No aporta mucha más información, excepto que se encontraba recluido en el barracón nº 9, islote K.
Francisco no lo consiguió y desde ese momento su rastro desaparece. Debió seguir los pasos del resto de refugiados y salir del campo incorporado a una Compañía de Trabajadores Extranjeros, pero de momento no hay registros que nos indiquen cuál pudo ser su recorrido. Si que hay algunas notas sobre su participación en la Resistencia en el seno de Guerrilleros Españoles, sin más información.

Lo siguiente que sabemos de Francisco es que participó en la Operación Reconquista de España. Todo indica que lo hizo a finales de 1944 o inicios de 1945. Francisco fue uno de los cientos de guerrilleros capturados al poco tiempo de entrar en España. Una vez juzgado fue condenado a pena de muerte, posteriormente conmutada por 30 años de prisión. Salió en libertad en 1961 después de 16 años y 5 meses dentro de las prisiones franquistas, primero en San Sebastián y después en Guadalajara.
Francisco regresó a su pueblo, Cieza, y trabajó en el campo durante un tiempo, a pesar de su deteriorado estado de salud. Aún sufrió una nueva detención en 1971 acusado de reorganización del Partido Comunista.
Falleció el 5 de diciembre de 1980 en Cieza.

