José RUIZ PÉREZ (05/11/1917, Cartagena). Hijo de Lázaro y Faustina. La familia emigró a Francia en 1928, huyendo de la miseria reinante en la comarca de Cartagena. Se establecieron en Villeurbanne, en la calle Tannerie, en ese momento la pareja ya tenía seis hijos. El padre, que había sido minero, enfermó de silicosis en las minas de La Unión y murió en 1935. Circunstancia que obligó a José a trabajar desde muy joven, a los once años. Unos años después se hizo vidriero. Pronto entró en contacto con los núcleos anarquistas de esta localidad, especialmente a través de las clases nocturnas de alfabetización que ofrecía el colectivo “La Barraca”. Era un centro de educación popular y de lucha contra el desarraigo que ofrecía a los emigrantes: teatro, clubes de lectura, jornadas de debate, esperanto, información sobre naturismo y cuidado del cuerpo, liberación de la mujer, excursiones…y un lugar de encuentro. Fue también el inicio de su militancia en la CNT. Su alias era “Félix”[1].

El relato de Joël, hijo de José, sobre los inicios de la vida de sus padres en Francia, muestra una realidad desgarradora de la inmigración. Evidencia las dificultades para integrarse en esta nueva sociedad: el problema de la vivienda, la escasez de productos básicos, el desconocimiento del idioma, la pobreza visible en la vestimenta que favorecía el rechazo de los niños en las escuelas…
Quizá el mejor exponente de la precariedad en la que vivieron sea la vivienda. La familia de José se instaló en una barraca, tipo de vivienda que se hizo frecuente durante este periodo, debido a la llegada masiva de inmigrantes causada por la alta demanda de mano de obra. Con frecuencia se trataba de construcciones de madera y otros materiales de fácil acceso, levantadas en muy poco tiempo en terrenos ocupados y carentes de infraestructuras básicas, como agua potable o alcantarillado. Viviendas que no estaban preparadas para soportar el frío y la lluvia, por lo que en general eran insalubres. Situación que afectó a centenares de emigrantes procedentes de la región de Murcia[2].

De este entorno surgió un grupo de amigos y compañeros de militancia que coincidirán en la defensa de la República española y en la lucha contra el fascismo en Francia. Estaba formado por Félix -José Ruiz Pérez-; Víctor -Ginés Martínez Yuste-; Juan Sánchez conocido como “El Pelao”; Juana Sánchez, hermana de Juan; Paco Rebollo alias “Talego”, Alfonso Aquilino Martínez, el “Borbón”, y Benito Pelegrín, entre otros, todos hijos e hijas de españoles inmigrantes económicos residentes en Villeurbanne desde los años 1920.
En 1936, al iniciarse la Guerra Civil en España José decidió, junto a dos compañeros, volver a España para combatir a los golpistas. Los tres llegaron a Barcelona, aunque luego siguieron caminos diferentes. Las mujeres del grupo se dedicaron a recaudar dinero en apoyo de la República.
José, registrado como miliciano el 28 de julio de 1936[3], fue enviado al frente de Aragón. Según el testimonio de su hijo, José se incorporó con una columna internacional entre los días 29 y 30 de septiembre. Después, en 1937, pasó a formar parte de la 117ª Brigada de la 25ª División del Ejército del Este. En verano de ese año, durante la ofensiva sobre Zaragoza, cayó herido. Fue ingresado en el Hospital Provincial de Valencia, en el que estuvo entre el 3 y el 31 de enero de 1938[4]. No consta la causa, tampoco el regimiento del que procedía.


Fuente: https://gimenologues.org/spip.php?article1034
Durante la convalecencia regresó temporalmente a Barcelona donde se reencontró con sus viejos camaradas. En abril de 1938 se reincorporó a su unidad en la que se mantuvo hasta el final de la contienda. En 1939 cruzó la frontera francesa, por Prats-de-Mollo, junto al resto de sus compañeros del ejército. Estuvo internado en los campos de Saint Cyprien y Argelès. Logró salir de este último, en verano de 1939, gracias a la ayuda de un familiar.
José regresó a su domicilio, encontró un nuevo trabajo y se apartó de la militancia durante un tiempo. En 1943 se comprometió y luego se casó con Carmen, hermana de su compañero Víctor[5]. La vida de los recién casados no fue fácil. Félix se convirtió en el sostén de toda la familia Ruiz.
Después de dos años de inactividad el grupo se volvió a reunir con todas las precauciones. El principal tema de preocupación fue la postura a adoptar con respecto a la guerra y la ocupación. La mayoría de los integrantes optaron por el pacifismo. Postura que también defendía José tras la experiencia de la guerra en España.
Aun así, un reducido grupo decidió entrar en acción a partir de 1942. El objetivo era conseguir dinero, armas y documentación falsa. El grupo funcionó aisladamente, sin contacto con los movimientos de la Resistencia. El miedo y la desconfianza limitaron el proceso. En Lyon se sucedían las acciones de la Resistencia y la represión sobre los combatientes y sus organizaciones fue brutal, por lo que en este pequeño grupo se impuso la prudencia. El peligro era real, de hecho, la familia Ruiz fue avisada, de forma anónima, de la inminente visita de la policía. Aviso que permitió a los hombres esconderse mientras las mujeres destruían cualquier documento comprometedor. La vivienda de la familia Ruiz fue registrada en dos ocasiones. Otros integrantes el grupo, y sus esposas, también estuvieron en peligro.
“Félix y su hermano menor fueron denunciados tres veces, y la policía francesa, y luego la alemana, fueron a buscarlo a casa de su madre. Esto aterrorizaba a mi abuela. Cada vez, dejaban una pequeña nota instándolos a esconderse antes de que llegaran los alemanes. Gracias a este pequeño y anónimo gesto de apoyo, mi padre no fue arrestado”[6].
Dificultades que no impidieron que el grupo avanzara en el objetivo propuesto. A esas alturas una decena de militantes se preparaban para el combate, contaban con el apoyo de otra veintena de personas. Habían conseguido un pequeño arsenal de armas que se almacenaban en el sótano de la vivienda de Félix[7]. Éstas resultarían extremadamente útiles durante la insurrección de Villeurbanne y Lyon el 24 de agosto y las batallas urbanas de los días siguientes.

Ese día los combatientes del maquis Carmagnole entraron en la ciudad. La población pensó que llegaban las tropas aliadas y salieron por centenares a las calles para unirse a ellas. Los maquis se vieron sorprendidos y decidieron dar el paso de ocupar el ayuntamiento, la central telefónica, correos y la comisaría. Inmediatamente se incorporaron las Milicias Patrióticas, que ocuparon algunas fábricas, y otras unidades combatientes. Durante los dos días siguientes se levantaron más barricadas, especialmente en el trazado del tranvía para impedir la llegada de tropas alemanas desde Lyon.
“En camiones requisados, trajeron todo lo que pudieron encontrar, desde muebles viejos hasta materiales rescatados de obras de construcción. Talaron árboles, volcaron tranvías y dejaron las calles sin pavimentar. Durante tres días, Villeurbanne, así como ciertos barrios del noreste de Lyon, estuvieron cubiertos de barricadas y escaparon por completo del ocupante. Varios intentos de las tropas alemanas por recuperar la iniciativa y el control de esta parte de la ciudad fracasaron”[8].

Entre combatientes organizados y voluntarios recién incorporados eran unos 2000, la mayoría sin entrenamiento militar. El mayor problema era la falta de armas, especialmente pesadas. Este fue el momento esperado por el grupo de Félix. Rápidamente acudieron a los sótanos de su casa y, a pesar de la cercanía de los alemanes, sacaron sus fusiles, pistolas y granadas y corrieron por las calles escondiéndose de ellos.
Episodio que concuerda con el de otro murciano, José Torralba[9], alias “Mimosa”, combatiente de las Milicias Patrióticas, que recordaba la llegada multitudinaria de ciudadanos deseosos de incorporarse a la lucha y la aparición inesperada de armas de todo tipo procedentes de los sótanos y otros escondites de esos recién llegados combatientes. Aun así, eran insuficientes[10].
La respuesta alemana fue muy violenta. El 26 de agosto, de madrugada, los alemanes sacaron los tanques y avanzaron por el centro de la ciudad, bombardearon edificios y ejecutaron a varios civiles. Algunas barricadas fueron destruidas, aunque se levantan otras nuevas. La ayuda exterior solicitada por los combatientes no llegó, por lo que se vieron obligados a negociar la retirada. Se comprometieron a liberar a los prisioneros alemanes a cambio de que no hubiera represalias contra la población a la que pidieron que levantaran las barricadas. Este episodio se saldó con cerca de 200 víctimas, entre las que había 40 combatientes y civiles.
Al final del día parte de los combatientes abandonaron la ciudad, mientras otros se escondían en los barrios de la ciudad. El día 31 se produjo un nuevo combate entre las unidades de la Resistencia y las tropas alemanas. Ese mismo día, por la tarde, fueron atacados por la aviación alemana y se vieron obligados, de nuevo, a retirarse. En el campo de batalla quedaron 24 muertos y centenares de heridos[11]. Dos días más tarde se produjo, finalmente la liberación de Villeurbanne y la de Lyon. En los acontecimientos de estos días se concentra la participación del grupo de “La Barraca” en la Resistencia francesa, aunque su lucha contra el fascismo fue mucho más amplia.
Después de la Liberación Félix siguió participando en las actividades de “La Barraca”. La relación con algunos de sus antiguos compañeros se fue desvaneciendo. El cambio de residencia o el alejamiento de la militancia figuran entre las causas. En otros, los más cercanos, se debió a la deriva radical por la optaron. Fue el caso de aquellos compañeros partidarios de la “acción directa”, -robos, atracos, …- para seguir financiando la lucha en España. Actividad que le trajo nuevos sobresaltos a compañeros y familiares.
Félix trabajó los últimos años de su vida laboral como metalúrgico. Falleció el 19 de septiembre de 2004.
[1] La historia de José se conoce gracias a la investigación realizada por su hijo Joël, algunos apuntes se pueden consultar en, https://gimenologues.org/spip.php?article1034; Mesquida, E.: Y ahora, volved a vuestras casas, Ediciones B, Barcelona, 2020, pp. 289-292; http://atelierdecreationlibertaire.com/blogs1/images-de-libertaires/histoire-de-jose-ruiz-perez-dit-felix-1917-2004-1533/
[2] https://lerizeplus.villeurbanne.fr/arkotheque/client/am_lerize/encyclopedie/fiche.php?ref=140
[3] Berger Mulattieri, G.: Les Milícies Antifeixistes de Catalunya, Tesis Doctoral, Universidad de Barcelona, 2017, p. 416
[4] https://aplis.dival.es/memoria-historica/ingresosmilitaresrepyevacuados/21675?datatablesRedirect=https%3A%2F%2Faplis.dival.es%2Fmemoria-historica%2Fbuscadorgeneral%3Fajax_find%3DByAll%26nombre%3DRUIZ%26ingresos%3Don
[5] AD Rhône, https://archives.rhone.fr/ark:/28729/mhblg38k1jt6/ebd75155-38ca-4c69-92cc-60343cbd629b
[6] http://atelierdecreationlibertaire.com/blogs1/images-de-libertaires/histoire-de-jose-ruiz-perez-dit-felix-1917-2004-1533/
[7] https://lundi.am/Sur-l-insurrection-de-Villeurbanne-Aout-1944
[8] https://cnrd2018villeurbanne.tumblr.com/
[9] https://murcianosdedinamita.es/torralba-albadalejo-joseph-nazare/
[10] Le Patriote résistant: L’insurrection de Villeurbanne (24-26 août 1944), N° 889 – septembre 2014
[11] https://fusilles-40-44.maitron.fr/pusignan-isere-rhone-depuis-1967-31-aout-1944/

