Miguel GARCÍA VIVANCOS (19/04/1895, Mazarrón). Hijo de Miguel, obrero, y María de la Exaltación, padres de cuatro hijos. En 1903 la madre, ya viuda, y sus hijos se trasladaron a Cartagena. Miguel empezó a trabajar con 13 años en el Arsenal de Cartagena. Fue el inicio de una larga e intrincada trayectoria que quedó plasmada en el reportaje publicado en 1938 en Mi Revista, prensa ilustrada de la época.


Fuente: Mi Revista, 01/12/1938, p. 7, https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=2cbd291c-dc9c-456f-9fda-1bc240d1e4ac&page=7
Los siguientes años fueron igual de azarosos. Se exilió a Francia en 1924, después de una condena de tres meses, por organizar la fallida fuga del sindicalista Torres Escartín de una cárcel de Asturias[1]. Ese mismo año viajó por Latinoamérica con Durruti, Ascaso y Jover implicándose en los procesos revolucionarios del continente. Regresó a Francia, de donde fue expulsado y se refugió en Bélgica. En 1927 volvió a Barcelona, trabajó de chófer y continuó la lucha clandestina. Detenido de nuevo, en los años treinta, pasó un año en la cárcel de Burgos[2].
Tras el golpe militar, en julio de 1936, creó junto a Jover y García Oliver la columna “Los Aguiluchos” con la que marchó al frente, como miliciano, la última semana de agosto. Un año después dirigió la 126ª Brigada y la 25ª División en Belchite y Teruel, con la que logró grandes victorias como la toma de Belchite en 1937. Gracias a su brillante actuación en el frente fue objetivo de la prensa nacional e internacional, por lo que es frecuente encontrar imágenes e información sobre su trayectoria.




Fuente: Solidaridad Obrera, 07/09/1937; Mi Revista, 01/06/1938; Nueva España Antifascista, 06/01/1938
En 1939, tras la derrota del ejército gubernamental, como responsable del sector de Puigcerdà, se encargó de la evacuación del ejército a Francia. Cruzó la frontera el 13 de febrero, siendo internado en Saint Cyprien. En diciembre de este año las autoridades francesas -prefectura y policía de Pirineos Orientales-, determinaron que debido a su peligrosidad debía ser internado en un campo de castigo, por lo que fue propuesto para ser enviado a Vernet. A partir de ahí figura en diversos documentos, a lo largo de diciembre de 1939, junto a diferentes nombres de internados considerados peligrosos, o sospechosos, y las razones por las que fueron señalados.


Fuente: ADPO, Surveillance et gestion des internés et des étrangers, «Dossiers individuels», 26NUM109W317
Finalmente formó parte de un convoy compuesto por diez refugiados españoles, todos internados en Saint Cyprien, enviados por el Prefecto de Pirineos Orientales a Vernet el 3 de enero de 1940. El grupo debía partir de la estación de Elne a las 7:39 de la mañana. Cinco de ellos estaban acusados de realizar propaganda comunista y otros cinco de pertenecer al POUM. En el caso de Miguel, considerado comunista, se especifica la intervención para impedir la incorporación de otros internos a las Compañías de Trabajadores Extranjeros.

Todas las biografías consultadas coinciden en que Miguel estuvo encerrado en este campo cuatro años. Sin embargo, según la documentación que se conserva en la Amical del campo de Vernet, Miguel permaneció en él desde el 30 de enero de 1940 hasta el 20 de octubre de 1942, día en el que fue transferido a la prisión de Castres (Tarn)[3], también conocida como Cuartel 21, dependiente del campo de Saint Sulpice. Los presos allí derivados seguían manteniendo como dirección el campo de origen, en este caso era Vernet-Cuartel 21. Hasta octubre de 1943 funcionó como prisión secreta para el régimen de Vichy[4]. Albergó a más de 240 prisioneros durante su período de funcionamiento.
Los presos estuvieron sometidos a unas condiciones terribles. Hacinados en celdas diminutas; frío glacial en invierno y un calor sofocante en verano; violencia institucionalizada, … Pero ante todo al hambre permanente con la intención de provocar el debilitamiento físico de los prisioneros y evitar alteraciones. Táctica que para los presos de larga duración significaba la muerte por inanición. Situación que fue provocada, en parte, por el director de la prisión, que se enriqueció con los fondos dedicados a la alimentación de los presos.
La prisión de Castres albergó a un gran número de Brigadistas Internacionales, combatientes de la Resistencia, espías aliados, republicanos españoles y presos políticos peligrosos o recalcitrantes, especialmente comunistas[5]. Muchos de sus ocupantes procedían del campo de Vernet. Entre ellos se encontraban los instigadores de la huelga de hambre de febrero de 1941 como protesta por la pésima dieta que recibían[6]. A finales de 1943, tras varias fugas exitosas, parte de los presos que quedaban fueron repartidos por otros centros de internamiento.
No sabemos el tiempo que permaneció Miguel en esta prisión ni cuál fue su destino posterior. Según la información publicada hasta ahora fue rescatado por la Resistencia en Vernet y luchó con ellos hasta la Liberación.
Poco después se trasladó a vivir a Paris en unas condiciones bastante precarias. Empezó a pintar para sobrevivir, pero tras conocer a Picasso, en 1947, empezó a exponer en galerías de París. Tuvo una gran acogida y reconocimiento como pintor naif. Sus obras se exponen en todo el mundo y forman parte de colecciones de grandes personalidades
Murió el 23 de enero de 1972, durante un viaje, en Córdoba. Está enterrado en el cementerio de esta localidad.
[1] La Acción, 21/12/1923, p. 5
[2] https://www.estelnegre.org/documents/garciavivancos/vivancos.html
[3] Información facilitada por Lina Soulan-Cubells de l’Amical del campo de Vernet
[4] https://muse.jhu.edu/document/3609
[5] https://blogs.univ-jfc.fr/vphn/2023/03/16/la-prison-de-castres/

