Antonio NAJA LÓPEZ[1] (13/01/1898, Llano del Beal, Cartagena). Hijo de José y de Juana. La familia emigró a Cataluña, estableciéndose en Hospitalet de Llobregat (Barcelona), donde se afilió a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)[2]. Antonio, que era analfabeto, trabajó como minero y se casó con Ana Carmona, con la que tuvo tres hijos. Durante su estancia en Barcelona cambió varias veces de domicilio. Combatió el fascismo en España después del Golpe de Estado de 1936 y en defensa de la legalidad republica durante la guerra.
Tras la derrota republicana cruzó a Francia con el grueso de la Retirada, mientras la familia seguía en Barcelona. Como ocurrió con la mayoría de los refugiados españoles fue internado en alguno de los campos fronterizos. De ellos salió incorporado en la 35 CTE[3] con destino a La Palud (Savoia), compañía en la que hubo bastantes murcianos. Estuvieron trabajando en la construcción de carreteras y la fortificación de la frontera italiana. Tuvo bases en Voglans y en Chapelles-du-Mont-du-Chat. Posteriormente, convertida en GTE, mantuvo el centro en Voglans.
Entre los integrantes de la 35 CTE se encontraba Felipe López[4], cuyo itinerario coincide con el de Antonio y nos ayuda a completar algunos datos en esta parte de su historia. De él se sabe que llegó a Savoia con la 35 CTE en la que continuó hasta 1942, fecha en la que pasó a trabajar en las minas de antracita de Aime, junto a muchos de los integrantes de la Compañía. Ambos residían en esta localidad.

El 1 de diciembre de 1943 Antonio fue detenido por la Gestapo en las minas de Aime, fue una de las víctimas de una gran redada en la que también fueron capturados otra veintena de españoles[5]. La mina abastecía a la Resistencia de combatientes y de dinamita[6].
“El 1 de diciembre de 1943, cuando Saboya apenas llevaba 20 días ocupada directamente por las tropas alemanas, los nazis sellaron las poblaciones de Aime, Macot, Vilette y la aldea del Centro Commune de Montgirod. En represalia por los numerosos sabotajes que perpetraba la Resistencia, reunieron a los hombres que aparentemente estaban sanos y con edades comprendidas entre 15 y 65 años de edad, comprobando cuidadosamente sus identidades. La redada formó parte de la llamada operación Meerschaum (espuma de mar), orquestada por Himmler[7].
En total fueron capturados 47 mineros, entre ellos 23 refugiados españoles, la mayoría tenía los papeles en regla. Al día siguiente fueron trasladados a unas barracas en Albertville. Los franceses fueron liberados gracias a la intervención del director de las minas, pero no lo consiguió con los españoles por su condición de “rojos españoles”. En Albertville estuvieron durante 15 días en los que fueron interrogados y torturados[8].
Algunos de los detenidos ese día figuran en los listados de combatientes del 6.º batallón del Ejército Secreto (AS) de Savoia[9], se habían incorporado a lo largo de marzo de ese año. A esa misma unidad pertenecía Felipe López, aunque no figura en su listado de efectivos. Es posible que también sea el caso de Antonio. En la documentación de esta unidad tampoco fueron registrados los deportados españoles que habían combatido en ella.
Desde Albertville los detenidos fueron trasladados a Chambéry antes de ser enviados al campo de tránsito de Compiègne, a las afueras de París, donde Antonio permaneció un mes. De allí salió en el convoy del 17 de enero de 1944[10], después de ser calificado por la BDS de París como “preso político español”. Antonio tenía en ese momento 45 años.
Este convoy destaca por la cantidad de prisioneros y por la celeridad del proceso, algunos ni siquiera fueron juzgados porque no había causa contra ellos[11]. El único objetivo era proporcionar a Alemania mano de obra, trabajadores esclavos, cada vez más necesarios para mantener su industria bélica, razón por la que muchos de los integrantes de este convoy, algo más de 2000, fueron considerados prisioneros dentro de la “Operación Meerschaum”, de deportación masiva de presos para ser explotados laboralmente en Alemania.

Su destino fue el campo de Buchenwald, donde fue registrado el día 19 de enero, se le asignó el nº 40.110 y fue ubicado en el barracón 52. Estaba sordo y le faltaban algunos dientes, algo que sus captores anotaron en sus documentos de registro en el campo. Fue clasificado para un trato especialmente duro, de categoría II, e inicialmente tenía prohibido salir a kommandos exteriores. Sin embargo, estas restricciones no impidieron que fuera trasladado de uno a otro, los primeros muy severos y casi siempre relacionados con la construcción, como el Kommando 45 o BauKommando I, en el que trabajó desde el 14 de marzo. El 12 de mayo fue asignado al Kommando 30 y destinado a la fábrica de armamento en Weimar, perteneciente al conglomerado estatal Gustloff Werke, como mozo de carga. Regresó de nuevo al BauKommando unos días, del 2 al 11 de septiembre, y desde aquí pasó a trabajar en el Kommando 67, para el taller mecánico de la Deutsche Ausrüstungswerke (DAW)[12].
Cuando las tropas norteamericanas liberaron el campo, el 11 de abril de 1945, Antonio, que había sido detenido el 1 de diciembre de 1943, ya llevaba 16 meses de cautiverio: un mes en el campo Compiègne y 15 en Buchenwald y sus kommandos.

Fuente: ITS Arolsen, https://collections.arolsen-archives.org/de/document/6687275
En su declaración ante las autoridades militares estadounidenses, el 8 de mayo de ese año, afirmó haber sido torturado en tres ocasiones por las SS, así como su deseo de regresar a Francia. Una de las preguntas del cuestionario que debía cumplimentar se refería a las actividades anti-nazi que motivaron su detención, Antonio respondió con una fórmula que utilizaron muchos españoles: “la detención habla por sí misma”.

El lugar elegido en Francia para su repatriación fue Aime, localidad en la que residía cuando fue detenido y en la que tenía conocidos. Años después se trasladó a las cercanías de Marsella, quizá buscando un clima más adecuado para su precario estado de salud. Antonio realizó gestiones para el reconocimiento y homologación por los servicios prestados a Francia[13].
Falleció el 23 de septiembre de 1956 en el hospital de Martigues (Bocas del Ródano), tras 12 años de sufrimiento por los problemas de salud contraídos en el campo. Los compañeros anarquistas españoles de su localidad, Port-le-Bouc, le dedicaron una sentida necrológica en el semanario Solidaridad Obrera, en la que destacaron su alta moral y sentimientos, especialmente con sus compañeros de Buchenwald[14].

[1] El primer apellido puede aparecer como Najas
[2] https://www.estelnegre.org/anarcoefemerides/2209.html
[3] http://cartasdelexilio.free.fr/documentos.html, registrado como Navas López
[4] De origen mexicano o español según la fuente consultada, detenido y deportado en la misma fecha
[5] https://enricmonercastell.blogspot.com/2021/05/84-antonio-medina-y-su-impetu.html
[6] https://www.museedelaresistanceenligne.org/personnedetail.php?id=31751
[7] https://www.deportados.es/medina_historia
[8] https://www.fetasantfeliu.cat/reportatge/105321/pau-carcereny-duran-un-santfeliuenc-al-terror-nazi
[9] https://www.museedelaresistanceenligne.org/personnedetail.php?id=31425 y MdH 73.7.4 para el caso de Pascual Castello Brotons
[10] http://www.bddm.org/liv/details.php?id=I.171.#NAJA
[11] https://wagon-deportation.over-blog.fr/pages/CONVOI_du_22_JANVIER_1944_COMPIEGNE_BUCHENWALD-2636462.html
[12] Escudero Andújar, F. y Egío García, V.: “Deportados murcianos: el exterminio a través del trabajo”, en VVAA: Murcianos bajo el Tercer Reich: exilio, resistencia, trabajos forzados y deportación, Taller de Historia, Archivo General de la Región de Murcia, Ed. Tres Fronteras, Murcia, 2023, pp. 175-244
[13] https://www.memoiredeshommes.defense.gouv.fr:443/ark:40699/m005a2961226541b.moteur=arko_default_66fa612acbc0d
[14] Castillo Fernández, J. y Escudero Andújar, F.: Deportados murcianos a los campos de concentración nazis, Ed. Archivo General de la Región de Murcia, Murcia, 2021